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Resumen del estudio de la CEOE sobre: La formación en las empresas españolas. Situación, tendencias y expectativas.

Pedro Córdova. Coordinador Técnico del estudio

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Las empresas españolas se están a la altura de las de los países de nuestro entorno en los aspectos clave de la formación y el desarrollo de sus empleados. La cultura de la formación continua como parte integral de las políticas y estrategias está implantada en el 80 % de las empresas.

Estas son algunas de las conclusiones del amplio estudio que sobre la formación en las empresas españolas y su relación con el empleo ha realizado la CEOE.

El objetivo del trabajo era conocer con profundidad los hechos y características de la situación actual de la formación en las empresas, identificar los puntos fuertes y los puntos débiles, y recoger de primera mano los comentarios, sugerencias y expectativas de los empresarios y de los responsables y profesionales de la formación. Con esta información se espera poder contribuir a la mejora del sistema español de la formación continua.

 

Estudio cuantitativo y cualitativo

Se ha realizado una encuesta mediante un amplio cuestionario a una muestra de empresas de 10 trabajadores o más, de todos los sectores de actividad y de toda España, a la que se han contestado 600 responsables Recursos Humanos y Formación.

Además se ha entrevistado a los directores de Recursos Humanos y Formación de 120 empresas y a los responsables del área de formación de 25 organizaciones empresariales.

Finalmente se ha realizado una búsqueda de experiencias y buenas prácticas en una serie de aspectos clave de la formación, y se han identificado y elaborado 13 casos de empresas y organizaciones que pudieran servir de referencia para las demás.

Más allá de los abundantes y novedosos resultados estadísticos, el estudio ha proporcionado la oportunidad de percibir en vivo la realidad de la formación, de compartir los éxitos, las ilusiones y las preocupaciones de los interlocutores, y de recoger y analizar de primera mano sus comentarios, sugerencias y expectativas.

 

Los gastos de formación

Las empresas españolas destinan, por término medio, el 1,80 % de la masa salarial para financiar la formación de sus empleados. Esta cifra incluye el 1,35% correspondiente a los gastos realizados directamente por las empresas con sus fondos propios, más el 0,45% las subvenciones recibidas de FORCEM o de otras instituciones (fundamentalmente el Fondo Social Europeo, Gobiernos de las Comunidades Autónomas o determinados ministerios). Según los datos de la encuesta, no se incluye el 60% de los salarios y cargas sociales de los empleados durante el tiempo que dedican a formación.

Sin embargo, lo que los empresarios españoles han gastado realmente en formación equivale al 1,95% de la masa salarial, que comprende el 1,35% gastado directamente en la formación de sus propios empleados, más el 0,6% de cuota obligatoria de formación pagado a la Seguridad Social.

Ambos porcentajes (1,80% 0 1,95% son muy superiores al 1% del año 1.993 proporcionado por la encuesta sobre Formación Profesional Continua del Ministerio de Trabajo y Eurostat, y refleja el evidente progreso que se ha producido en España desde entonces en el campo de la formación.

Durante los últimos años ha habido múltiples aproximaciones e intentos para evaluar lo que las empresas españolas gastan realmente en formación continua, con resultados tan dispares que resulta imposible en la práctica establecer comparaciones. Por ejemplo, en el año 2.000 han aparecido dos referencias: un informe de las Cámaras de Comercio y Navegación de España que da una cifra del 2 %, y un estudio de la consultora DOXA, que da una cifra de 0,7%. La disparidad de los resultados se debe a que en cada caso se incluyen aspectos diferentes en el gasto de formación, y a que las muestras sobre las que se ha realizado el trabajo de campo no son equivalentes.

Algo semejante ocurre cuando se quiere comparar con otros países, ya que no son uniformes la metodología y procedimientos utilizados para determinar los gastos de formación. Es más, ni siquiera existe coincidencia sobre lo que se entiende por formación continua.

En el caso de Francia, las empresas de 10 trabajadores o más (es decir, la misma población que la del estudio de CEOE) gastaron en 1.998 un promedio de 3,27% de la masa salarial bruta, según la información proporcionada por el Centre Inffo para 1.998. Hay que recordar que en Francia existe una obligación legal de dedicar a formación el 1,5% de la masa salarial bruta. Este resultado es casi el doble que en España.

En lo que respecta al Reino Unido, mientras que los gastos para las pequeñas empresas son semejantes a los españoles, para el conjunto de todas las empresas el gasto es el doble del español. Estos datos corresponden al estudio de la asociación de los directores y profesionales de Recursos Humanos y Formación (CIPD) realizado simultáneamente al estudio de la CEOE

De todos los modos, para tener referencias plenamente fiables habrá que esperar los resultados de la nueva encuesta sobre formación de Eurostat y el Ministerio de Trabajo que está actualmente en curso, ya que en ella se siguen criterios y procedimientos idénticos en todos los países de la Unión Europea.

 

Algunos hechos de la formación

En el 88% de las empresas españolas se realizan actividades de formación para sus empleados. En el 1.993 este porcentaje era del 27%.

El número total de participantes en actividades de formación es equivalente al 54% de la plantilla de todas las empresas. Esto no quiere decir que hayan participado realmente en formación el 54% de los trabajadores. Ocurre con frecuencia que una misma persona asiste a varios cursos, y en tal caso la misma persona es contada varias veces. Además, en este dato no se incluye a los trabajadores que participan por iniciativa propia en cursos externos a las empresas fuera de las horas de trabajo.

El 54% de las empresas consultadas tienen un presupuesto específico para actividades de formación. Este porcentaje sube al 60% en las empresas de más de 25 empleados, pero es claramente inferior al 90% de las empresas del mismo tamaño en el Reino Unido. En cualquier caso, hay que tener en cuenta que las empresas que realizan toda su formación con subvenciones o mediante los planes agrupados e intersectoriales de FORCEM no tienen presupuesto propio.

La duración media de los cursos de presencia es de 26 horas. Este dato va perdiendo significación como indicador de la actividad formativa debido a la creciente utilización de otras alternativas y modalidades de formación cuyas unidades de medida son de otro tipo, como la Teleformación, la formación en el puesto de trabajo, etc.

El 63% de la formación se realiza en horas de trabajo, siendo mayor este porcentaje en el caso de las grandes y medianas empresas.

Las especialidades en las que se ha desarrollado más formación son informática y comunicaciones, gestión y administración, seguridad e higiene en el trabajo. Siguen en el ranking calidad, idiomas y tecnologías propias de cada empresa o sector.

 

Los proveedores de formación

El 63% de las empresas acuden a los centros de formación y consultoras para que les ayuden a preparar y realizar sus acciones formativas. Esto da idea de la envergadura del mercado de la formación.

Los principales criterios para la selección de los proveedores de formación son las experiencias anteriores, el interés de la oferta formativa y el precio o posibilidad de subvención. Los proveedores que tienen un certificado de calidad (ISO, QHFor...) son aún pocos, por lo cual la consideración de este criterio está poco extendida.

Al evaluar los proveedores de formación, la mitad de las empresas dan una valoración alta a la información disponible, al grado de profesionalidad y seriedad y a la capacidad de respuesta a las expectativas. La relación calidad/precio recibe una calificación media o baja del 75% de los entrevistados.

 

Evaluación de la formación

Siempre se evalúa el cumplimiento de los planes de formación, y la opinión de los empleados que participan en los cursos.

A veces se evalúa si se ha aplicado lo aprendido al puesto de trabajo, si el empleado ha conseguido nuevos conocimientos y habilidades profesionales, si se han producido cambios de actitudes a causa de la formación.

Muy raras veces se evalúa si la formación ha contribuido a la mejora de productividad de la empresa o a la satisfacción de los directivos o jefes de los participantes.

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