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Una aproximación al stock de formación en las empresas del sector metal-mecánico gallego.

Mª Isabel Diéguez Castrillón y Ana I. Sinde Cantorna

El desarrollo de políticas de formación en el seno de las empresas, es una actividad que se ha convertido en estos últimos años en uno de los pilares sobre el que se asienta la competitividad de las mismas. Este hecho viene motivado por la importancia que se concede en las organizaciones a los activos intangibles, buena parte de los cuales están conformados por el capital humano. La necesidad de buscar soluciones, por una parte a la falta de cualificaciones que el mercado laboral proporciona al entorno empresarial, así como por la insuficiencia o desorientación de los esfuerzos que en esta materia se están realizando por parte de las instituciones públicas, conducen a que las empresas se vean embarcadas en la tarea de prestar especial atención al reciclaje profesional de sus trabajadores para atender tanto a la introducción de nuevas tecnologías, como a la reestructuración organizativa que se lleva a cabo en estas.

La gestión de las actividades formativas en las empresas es un elemento prioritario a considerar, sobre todo en aquellos sectores que se encuentran en un momento de transformación estructural en sus procesos productivos, como es el caso del sector metalmecánico gallego.

 

CARACTERÍSTICAS ESTRUCTURALES DEL SECTOR METALMECÁNICO GALLEGO

El sector del metal en su globalidad abarca un amplio conjunto de actividades productivas. Según el criterio de la Clasificación Nacional de Actividades Económicas (CNAE-93), podemos incorporar dentro de dicho sector un conjunto amplio de subsectores (27-35):

Cabe destacar en el caso gallego la importancia del subsector correspondiente a fabricación de productos metálico (subsector 28), empresas que se caracterizan por la determinación por parte del fabricante de las directrices de la producción (estando integrados estos fabricantes también en el sector), no incorporando componentes mecánicos, eléctricos o electrónicos para su funcionamiento. Se trata de actividades orientadas a una demanda general diversa, con presencia de muchas pequeñas y medianas empresas. El siguiente sector en importancia es el subsector correspondiente a fabricación de maquinaria y equipo mecánico, con características similares al anterior (subsector 29).

Los siguientes subsectores en importancia en cuanto a número de empresas son aquellos que incorporan a empresas clientes de las anteriores, astilleros o empresas del automóvil que se constituyen como principales entes promotores de las actividades a realizar por parte de la empresas de los subsectores ya comentados. Se trata de los subsectores CNAE 34 y 35, no teniendo gran importancia en cuanto a número de empresas que engloban, manifestándose sus diferencias estructurales si analizamos los datos relativos a la clasificación de empresas por tamaños. Por otra parte, el resto de los subsectores (30, 31, 32 33) podrían integrar a nuestro entender el sector electrónico, sector que habría que estudiar con una perspectiva totalmente diferenciada al del metal al presentarse por ejemplo, como sectores que se encuentran más avanzados en el proceso de difusión de las nuevas tecnologías de base microelectrónica, así como también en cuanto a innovaciones organizativas.

Constatamos por tanto en el sector en su conjunto, una diversidad que se manifiesta intrasectorialmente en cuanto a productos, materiales de los que necesita proveerse, mercados a que van destinadas sus producciones y tamaño de empresas, lo que nos lleva a decantarnos por el estudio de los sucedido en las empresas de los subsectores más representativos en cuanto a número de empresas (28 y 29), y homogéneos en cuanto a procesos productivos que incorporan.

Conforman lo que entendemos por sector metal-mecánico e incluyen actividades de fabricación de productos metálicos estructurales, tratamiento y recubrimiento de metales, forja, carpintería metálica, fabricación de herramientas y artículos acabados en metales, así como la fabricación de bienes de equipo tradicionales y productos básicos que se utilizan en las industrias de bienes de equipo. Esta industria se dedica a fabricar productos metálicos y maquinaria para un amplio rango de industrias. Demandantes importantes son otros sectores como construcción, ingeniería mecánica, electrónica, transporte, química y energía.

El tamaño de estas empresas es reducido, así mas del 90 por cien de las mismas cuenta con menos de 20 empleados, se trata por tanto de microempresas, donde predominan claramente las empresas sin ningún empleado asalariado, con uno o dos , o a lo sumo con asalariados en un número no superior a 20. Se trata, por tanto de un sector atomizado, con predominio de las empresas de tipo familiar y de dimensión reducida, orientadas fundamentalmente a mercados locales o regionales.

Por tanto, como característica relevante, destaca el hecho de tratarse de un sector en el que predominan las pequeñas y medianas empresas, dedicadas a la fabricación de bienes intermedios, y que utilizan una materia prima común (hierro, acero, aluminio y aleaciones). Las nuevas tecnologías de fabricación tienen cabida en las distintas fases de los procesos productivos que incorporan (diseño, corte, prensado, mecanizado, torneado, fresado, erosionado, manipulación), pudiendo aportar importantes posibilidades en sus procesos productivos.

El sector estudiado es uno de los más importantes dentro de los sectores industriales gallegos, como queda comprobado si analizamos la actual estructura industrial gallega. Los subsectores analizados (28 y 29) conforman el tercer sector en importancia en cuanto a empleo y número de empresas, siendo el cuarto en relación a cifra de negocios.

La evolución que muestra esta industria en la Comunidad Autónoma gallega es similar a la mostrada por la industria a nivel nacional y europeo. Así sufre la crisis económica de principios de los años 90, etapa en la que industrias como la construcción y aquellas a las que les suministraban las empresas del sector estaban en recesión. Desde 1994 la tendencia ha variado, cuando los sectores de los que es proveedor, como el automóvil o la industria mecánica registran un crecimiento, lo que incrementa la demanda de productos metálicos y bienes de equipo. Actualmente el sector tal y como nosotros lo hemos configurado es el cuarto en importancia en cuanto a valor añadido en el total de la industria a nivel de la Unión Europea, al suponer el 11,2% del mismo, después de fabricación eléctrica y electrónica (12,9%), productos alimenticios, bebidas y tabaco (11,9%), y material de transporte (11,6%) (EUROSTAT, 1998).

Como pauta de comportamiento general de la industria, cabe señalar como retos a los que se viene enfrentando el sector, la elevada competencia mundial, así en cuanto a la oferta. Los países del Este de Europa constituyen sus grandes competidores, ya que presentan costes laborales más bajos, especialmente en mercados de masas con precios de productos estandarizados. Por otra parte se presentan la posibilidad de sustitución de los productos metálicos por otros bienes, como son el plástico en el caso de la calderería, y el hormigón en el caso de las estructuras metálicas. Los fabricantes europeos ante esta situación se ven obligados a modernizar y racionalizar los procesos productivos e incrementar su calidad

Los estudios elaborados a nivel europeo señalan como clave de la competitividad de la industria europea metal-mecánica la alta calidad y el diseño de los productos. Por otra parte, se señala que durante los años 90, la productividad del trabajo se ha venido incrementando a una tasa superior al incremento de los costes laborales, lo que se traduce en aumentos en la eficiencia de la industria europea del metal. Ello es debido a que el incremento de los costes laborales durante los años 90 condujo a una tendencia a la especialización de las empresas, así por ejemplo, algunas que anteriormente galvanizaban sus productos, ahora lo dejan en manos de plantas especializadas, ya que al servir a un número amplio de clientes los costes unitarios se reducen (MTSS, 1996-1997).

El empleo en el sector sigue el mismo comportamiento que la economía en general. Es decir, se produce una destrucción de empleo en la primera parte de la década de los 80, y una recuperación entre los años 1985 y 1992. El número de ocupados en este sector viene creciendo desde principios de los años 90. Globalmente, a pesar de la evolución errática en el número de ocupados, se mantiene la importancia relativa del empleo con respecto al total de la industria en torno al 13%.

A nivel de España, los datos más recientes muestran que el número de ocupados ascendía a 319.150, lo que supone un 40% del total de población ocupada en todas las ramas correspondientes a la Industria del metal, y un 13,5% de la población ocupada en la industria. La evolución mostrada en el empleo de los subsectores estudiados indica que a finales de la década de los noventa se constituyen como creadores de empleo, tanto a nivel estatal como en Galicia.

 

FORMACIÓN EMPRESARIAL: VARIABLES QUE INFLUENCIAN SU DESARROLLO

A nuestro entender, el desarrollo de actividades de formación en las empresas que se enmarcan en este contexto industrial, se pueden explicar en base al comportamiento de una serie de variables, tanto internas como externas que es preciso manejar a la hora de argumentar los motivos del desajuste entre oferta y demanda de cualificaciones en los mercados laborales sectoriales y en el seno de las empresas que se nutren de mano de obra de estos mercados.

Así, un modelo que explique el comportamiento de las empresas en el ámbito formativo, y el esfuerzo que estas realizan en este sentido, ha de manejar como variables internas o aspectos de la organización la tecnología (constituida por el hardware -máquinas y equipos-, y el software -organización del trabajo-); el tamaño; el nivel de estudios de los trabajadores de la empresa; la antigüedad de los empleados; la estructura ocupacional; la especificidad de las cualificaciones de los operarios y la involucración de la gerencia y los trabajadores a la realización de actividades formativas.

Asimismo, también debe de tomarse en consideración la relación que existe entre las funciones y actividades de recursos humanos e integrar como variables explicativas las actuaciones en el ámbito de las políticas de recursos humanos. La política de formación ha de ser congruente con el diseño de puestos; con la política de reclutamiento; con la política de contratación seguida por las empresas, y con la política de negociación en términos formativos. Por último, es interesante tomar en consideración la retroalimentación en la toma de decisiones sobre formación, e integrar como variable la eficacia de la formación realizada.

Por otra parte, entre los principales elementos del entorno externo que a nuestro entender influencian las actividades de formación que realicen las empresas podemos situar la formación proporcionada por el mercado de trabajo y el apoyo financiero público a la realización de actividades formativas por parte de las empresas.

Este último tipo de variables nos ayudan a determinar cual es el stock del capital humano con el que cuenta el sector. Una aproximación al mismo puede realizarse examinando los datos de la Encuesta de Población Activa del Instituto Nacional de Estadística. Asimismo, la utilización de Fondos Públicos en la realización de actividades de formación continua a través de los Acuerdos de Formación Continua gestionados por la Fundación para la Formación Continua (FORCEM) nos proporciona un indicador del apoyo institucional a la formación general de los trabajadores del sector. Para ello utilizaremos los datos de las Memorias de esta entidad relativos al sector metalmecánico gallego. Los datos oficiales proporcionados por el INE y FORCEM, permiten establecer las bases de la formación empresarial ofertada al sector, la actual realidad formativa del mismo.

 

FORMACIÓN OFERTADA POR EL MERCADO LABORAL EN EL SECTOR.

La realización del estudio del actual stock de capital humano nos indica que la formación académica en el sector es deficiente, destacando la carencia de estudios reglados, tal y como comprobamos al examinar los datos de la tabla que figura a continuación.

Población ocupada por nivel de estudios. Porcentajes.

  Analfabetos y sin estudios Primarios Medios sin FP Técnico-superiores Superiores
1995 4,4 38,7 31,4 20,1 5,4
1996 4,2 36,7 34,5 20,7 4
1997 3,9 34,6 34,5 21,3 5,4
1998 3,7 32,3 36,9 22,5 4,6
1999 2,6 28,5 39,9 23,2 5,8
*** 5,4 24,7 36,7 14,3 18,1

*** Estos porcentajes corresponden a la población ocupada del conjunto de los sectores en el año 2000. Fuente: Encuesta de Población Activa. INE

Por tanto, aunque se puede observar la transformación experimentada por la estructura formativa de los trabajadores, evolucionando cara a la configuración de un stock similar al del tejido productivo español, la población ocupada en el sector dispone por el momento de un capital humano que cuenta básicamente con estudios primarios o medios, así se constata, en primer lugar el déficit en cuanto a estudios técnicos y superiores y por otra parte el sobredimensionamiento del personal que dispone de una formación académica de nivel inferior.

Si bien este es un rasgo del capital humano del sector, al mismo hemos de añadir otras características destacables como la edad de los trabajadores de la empresa, la estructura ocupacional, las tasas de asalarización, y el modelo de contratación seguido en el sector lo que nos permitirá determinar más concretamente la situación en la que se encuentra el empleo en estas ramas de actividad productiva.

En este sentido, nos encontramos con empresas que cuentan con plantillas maduras, a groso modo, los datos manejados en las últimas Encuestas de Población Activa (EPA) del Instituto Nacional de Estadística, nos muestran los siguientes datos:

Ocupados por edades en el sector. Porcentajes

Año 16-24 años 25-34 años 35-44 años 45-54 años 55 y + años
1994 11,8 22,1 27,7 28,7 9,5
1998 15 25 23 27 10

Fuente: Encuesta de Población Activa. INE

Se presenta entonces, un perfil de trabajador que cuenta entre 45 y 54 años, observándose un proceso de renovación generacional, que deducimos al examinar las variaciones a lo largo del período contemplado en los porcentajes de población que cuenta entre 25 y 44 años, que se sitúa casi en el cincuenta por cien. Otro dato clarificador es el relativo a la antigüedad en la empresa, cerca del 60% tienen más de 6 años de experiencia. Asimismo, los ocupados con una antigüedad de menos de tres meses a un año son los que más han aumentado en estos últimos cinco años.

Ocupados por antigüedad en el empleo. Números absolutos

Año < 3 meses 3 meses - 1 año 1 año- 4 años + 4 años
1994 91.291 63.464 101.460 549.872
1998 143.002 111.099 138.683 549.281

Fuente: Encuesta de Población Activa. INE

En cuanto a la situación profesional de los trabajadores del sector, es destacable el elevado grado de asalarización, ya que los asalariados suponen un 89%, cifra superior a la media del 80%, englobándose en el restante 11% los empresarios con o sin asalariados, las ayudas familiares, y los miembros de cooperativas.

En relación al tipo de contrato, en consonancia con lo sucedido en el resto de los sectores productivos industriales, se viene incrementando notablemente la contratación temporal en mayor proporción que la contratación indefinida, síntoma claro del cambio general que viene experimentado la naturaleza de las relaciones laborales.

 

APOYO FINANCIERO PÚBLICO A LA FORMACIÓN CONTINUA EN EL SECTOR

En las empresas de este sector se están desarrollando un conjunto de acciones formativas a través de una serie de modalidades previstas, dirigidas a la mejora de las competencias y cualificaciones y a la recualificación de los trabajadores ocupados, cuyo objetivo es compatibilizar la mayor competitividad de las empresas con la formación individual del trabajador. Se trata de acciones de formación continua que cumplen como funciones la adaptación permanente a la evolución de las competencias y cualificaciones indispensables para fortalecer la situación competitiva de las empresas y de su personal. Esta función se complementa con otra de promoción social y preventiva en aras de anticipar las posibles consecuencias negativas de la realización del mercado interior para superar las dificultades que deben afrontar los sectores y las empresas en curso de reestructuración económica y tecnológica.

Estamos hablando de la formación continua ofertada institucionalmente a trabajadores y empresas, que se plasma en planes de formación a los que pueden acceder tanto las empresas de forma individual o agrupadamente (planes agrupados y planes de grupo de empresa), como los trabajadores, utilizando la modalidad de permisos individuales de formación.

Las acciones formativas son tanto específicas para el sector, como relacionadas con este, y acciones formativas transversales (aquellas que son útiles para cualquier sector). Entre las primeras destacan las que abordan áreas como seguridad e higiene, soldadura, procesos productivos, autómatas programables y conocimiento del producto. Las segundas se basan fundamentalmente en las relativas a mantenimiento industrial, interpretación de planos y delineación, e instalaciones industriales. Las acciones transversales integran cursos de informática, idiomas, habilidades de mando, diseño asistido por ordenador, técnicas de venta y formación de vendedores y habilidades personales/interpersonales.

Los datos en cuanto a empresas que acuden a la formación ofrecida por FORCEM y los trabajadores que realizan actividades formativas, en estos últimos años en el caso concreto de Galicia, presentan al metal como claramente beneficiada por las actividades de formación continua, debido al elevado número de participantes, en relación al número de trabajadores del sector.

 

Trabajadores participantes en formación continua y población ocupada en el sector del metal. Galicia

  PARTICIPANTES POB. OCUPADA TASA DE PENETRACIÓN %
  1996 1997 1998 1996 1997 1998 1996 1997 1998
Sector 13182 10955 12609 40100 41200 50400 32,8 26,5 25
Total para Galicia 52771 84281 84596 910600 902400 917800 5,7 9,3 9,2

Fuente: IGE; FORCEM

En cuanto a otro tipo de datos “oficiales” referidos a formación de los recursos humanos, podemos manejar los porcentajes de gastos en innovación que se imputan a formación, al superar bastante la media establecida en la industria.

Porcentaje de gastos en innovación dedicados a formación

  Gtos de formación relacionados con la innovación tecnológica
Prod. metálicos 2,65
Maquinaria mec. 3,06
Industria 0,09

Fuente: INE 1998

 

CONCLUSIONES

El sector metalmecánico se conforma como un sector en el que se presenta una acusada carencia de estudios reglados y de formación acorde con las necesidades inherentes a un entorno empresarial caracterizado por fenómenos como la innovación tecnológica y la integración en la era de la información. Las empresas precisan para alcanzar una ventaja competitiva sostenible que los recursos humanos con los que cuentan se contemplen en términos similares a los recursos físicos o materiales, de tal manera que el capital humano se constituya como uno de los pilares para que las empresas puedan competir con éxito en la nueva economía.

El sector analizado es uno de los más importantes en la Comunidad Autónoma Gallega, el empleo se concentra fundamentalmente en empresas de reducido tamaño, que cuentan con trabajadores con una media de edad bastante elevada, y con cualificaciones basadas fundamentalmente en la experiencia. Es acusada la carencia de formación reglada en el sector,

La Administración Pública está desarrollando actuaciones encaminadas a atender las necesidades de formación de las empresas en general y de las del sector metal-mecánico en particular, constatándose este hecho en la Comunidad Autónoma Gallega. Estas actividades son de especial importancia, de manera que los esfuerzos dedicados a ella han crecido y en el futuro se prevé que sigan aumentando, aunque siguen siendo insuficientes, ante la envergadura de los cambios a los que se enfrentan las empresas del sector.

Si bien las empresas canalizan buena parte de las actividades formativas a través de la formación continua ofertada institucionalmente, éstas han de llevar a cabo paralelamente acciones complementarias que posibiliten el desarrollo de los recursos humanos en la industria metalmecánica gallega, sector dinámico y de importancia fundamental en el sistema productivo gallego. La situación en la que se encuentra este sector no es demasiado halagüeña en cuanto a nivel de cualificaciones de sus trabajadores, lo que debe obligar a reflexionar a las empresas sobre el interés de avanzar cara a la consolidación de niveles de formación acordes a las necesidades de las empresas.

 

BIBLIOGRAFÍA

  • CEAM (2000) Metodología empleada por las empresas metalúrgicas para determinar sus necesidades de formación, Barcelona
  • CONFEMETAL (1999) Metal 2000 , Madrid
  • EUROSTAT (1998) Eurostat b, 1998, Europa en cifras
  • FORCEM (1996,1997,1998) Memoria Comisión Paritaria Sectorial del Metal, Madrid.
  • IGE (1999) Encuesta de Población Activa
  • INE (1998) Encuesta de Población Activa
  • INE (1999) Directorio Central de empresas, Madrid
  • INE (2000) Encuesta de innovación tecnológica, Madrid
  • INEM (1993) Estudio de las necesidades de formación profesional en el sector del metal,
  • MTSS (1996-1997) Informe sobre la industria española, Madrid

 

Mª Isabel Diéguez Castrillón y Ana I. Sinde CantornaIr al Principio

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