Estudio sobre el impacto del trabajo no remunerado en el PIB de Catalunya Institut Català de la Dona Esta investigación ha sido el documento base para las jornadas Agor@ 2001 El Institut Català de la Dona (ICD), de la Generalitat de Catalunya, ha presentado las conclusiones de un estudio económico que tiene como objetivo desvelar cual sería la incidencia de la producción doméstica no remunerada en el sistema económico. El estudio ha sido encargado por el ICD con el objetivo que sirva de documento de trabajo para las jornadas Agor@ 2001, que se han celebrado los días 5 y 6 de octubre bajo el título “Jornadas para la integración de la economía doméstica en el sistema económico global: Trabajo real, economía invisible”. Las jornadas, que han tenido en lugar en el World Trade Center de Barcelona, han contado con más de 500 participantes y con cerca de 30 personas que con sus ponencias han analizado este tema desde dos grandes perspectivas: la sociolaboral y la económica. La investigación titulada “Prefacio a la elaboración de las cuentas satélites de la producción doméstica para Cataluña. Estimación del efecto de incluir la producción doméstica dentro del PIB” y ha sido realizada por Josep M. Comajuncosa Ferrer e Ignacio Serrano Rasero, bajo la dirección de Francisco Loscos Arenas, todos ellos profesores de ESADE.
Resumen del estudio La razón principal de hacer un estudio sobre la incidencia del trabajo doméstico no renumerado dentro de la contabilidad nacional es que éste que se corresponde con una producción oculta a efectos de contabilización, pero muy importante, ya que en cada hogar se produce un servicio imprescindible para el funcionamiento del resto de la economía. Además, en la medida que la producción doméstica recae todavía mayoritariamente en las mujeres, la contabilización de esta contribución en la economía y la sociedad es un paso imprescindible para conseguir una verdadera igualdad de oportunidades entre géneros. De las actividades que se realizan en los hogares, algunas ya están incluidas dentro de la contabilidad nacional, tal como dicta el Sistema Europeo de Contabilidad (SEC), y otras se quedan fuera. De la producción doméstica, el SEC sólo incluye dentro de la contabilidad nacional la construcción de edificios, y una pequeña parte de la producción doméstica de uso propio: la producción agrícola para el autoconsumo, el servicio de alquiler de viviendas ocupados por sus propietarios y el servicio realizado por personal remunerado. El resto de producción doméstica no se incluye en el SEC, en concreto, no se incluye la parte más importante: la producción doméstica para uso propio. La producción doméstica de uso final propio está compuesta por todo un conjunto de servicios que se producen en un entorno que llamamos hogar. Es necesario disponer de algún criterio para determinar cuáles de las actividades que se llevan a cabo en el hogar son consideradas producción doméstica y cuáles no. Un criterio utilizado a menudo consiste en tener en cuenta si estos servicios pueden ser provistos en el mercado de forma remunerada. De acuerdo con esto, los servicios que se proporcionan en el hogar y que son considerados producción doméstica son:
Para calcular el impacto de la inclusión de la producción doméstica al PIB hay que añadir al PIB existente el valor añadido de la producción doméstica. Para iniciar la cuantificación del valor de la producción doméstica se ha seguido la metodología habitual y se ha tenido en cuenta:
1. Contabilización del trabajo doméstico El proceso de contabilización que se ha seguido ha llevado al resultado que para realizar la producción doméstica se utilizan, por término medio en los hogares de Catalunya, 53,8 horas semanales de trabajo, independientemente de la persona o personas encargadas de hacerlo.
2. Valoración del trabajo doméstico Para medir el valor del trabajo doméstico, se ha considerado que hay que aplicar técnicas habituales en el mundo empresarial, como la Descripción de puestos de Trabajo y la Valoración de puestos de Trabajo.
2.1.Descripción del puesto de trabajo:
Todas y cada una de estas actividades son profesiones, lo que dota el trabajo doméstico de un "plus" de valor por la interrelación y interdependencia entre todos ellos, así como su gestión en función del tiempo, medios, y recursos de los cuales las unidades familiares dispongan.
2.2. Valoración de puestos de trabajo Esta técnica permite a partir de unos datos comparativos, convertir unos hechos y circunstancias en cifras, es decir, determinar de manera objetiva su valor, con independencia de la persona que ocupe el lugar. El primer paso fue la selección de unos factores que, siendo comunes en otros puestos de trabajo, sirvan para determinar las diferencias lógicas entre ellos. Los factores escogidos son:
Los siguientes pasos fueron la ponderación de cada uno de los ocho factores, la determinación de los grados de cada factor, graduando su dificultad e importancia, y su puntuación. El resultado final de la técnica de valoración aplicada y su conversión, mediante métodos de asignación de valor monetario, en un valor retributivo de mercado, dio un valor bruto de 3.127.235 ptas./ año por las tareas domésticas no remuneradas.
Finalmente, se ha considerado necesario hacer una referencia a las condiciones de trabajo propias de las ocupaciones domésticas, ya que se han de tener en cuenta las implicaciones en términos de valoración social que una adecuada contabilización comportaría. En los siguientes cuadros se puede constatar los excedentes horarios (jornada de trabajo) y la falta de descansos (vacaciones y festivos) provocados por la premisa de la "necesidad de productividad en el hogar".
Es importante señalar la considerable diferencia entre les cifras obtenidas para hombres y para mujeres. Esto sigue la tendencia observada en otras economías donde, tienen en cuenta tanto el trabajo doméstico como el trabajo profesional, las mujeres trabajan más horas que los hombres. Si estas cifras las comparamos con las cifras que, a título de derechos, recoge el Estatuto de los Trabajadores, se encuentran unas diferencias que, no tan solo muestran el aspecto más duro del trabajo doméstico, sino que tienen unos efectos substanciales tanto en el valor del PIB (importante nombre de horas no contabilizadas) como en el previsible impacto en el mercado de trabajo (número de horas extraordinarias/año).
3. Utilización que se hace en el hogar de los bienes duraderos Para llevar a cabo la producción doméstica resulta imprescindible la utilización de algunos bienes de capital. Estos son los electrodomésticos, los muebles, la ropa del hogar y los vehículos. Para su valoración hay dos cuestiones a tener en cuenta: primero, calcular el stock de capital del hogar existente en un determinado momento; segundo, calcular el coste de utilizar este stock a lo largo de un año. Para medir, dentro de la producción doméstica, el valor de la utilización de los bienes duraderos propios del hogar, se ha utilizar el método del Inventario Permanente, en que se calcula el stock de capital bruto del hogar para cada activo en un año. Después hay que calcular el coste de utilizar este stock a lo largo de un año. Idealmente se debería de utilizar el coste de mercado de alquilar cada uno de estos bienes de equipo. Desafortunadamente, con la excepción de la vivienda y los automóviles, no hay datos del alquiler a coste del mercado de estos activos. Para solucionar este problema, se ha considerado que la persona propietaria de estos activos pediría para alquilarlos al mercado una cantidad que seria como mínimo igual al coste de oportunidad de invertir su capital en cualquier otro tipo de activo financiero.
Resultados: efecto sobre el PIB El PIB de la economía catalana el año 2000 fue de 19,37 billones de pesetas. El estudio calcula que el impacto económico de la contabilización de las tareas domésticas en el marco del Producto Interior Bruto (PIB) de la economía catalana supondría para el año 2000 un Valor Añadido Bruto de 12,77 billones de pesetas, hecho que se traduciría en un crecimiento del 65,9 % del PIB catalán.
Este resultado es relativamente más elevado que el obtenido en otras economías. El hecho que no haya unos criterios establecidos internacionalmente sobre cómo cuantificar el trabajo doméstico produce que las cifras de cada país tengan orígenes diversos y no se pueden comparar entre ellas.
La contribución al valor añadido bruto de las grandes funciones en las que se ha dividido la producción doméstica muestra que las que hagan una aportación más importante son las funciones referidas por un lado a mantenimiento y conservación del hogar, y del otro, a proporcionar educación y atención a los niños y personas adultas.
Nota: Este texto es un resumen del estudio original del Institut Català de la Dona que sirvió como base para el desarrollo de las Jornadas Agora 2001 los pasados días 5 y 6 de octubre y que ha sido traducido del catalán por el equipo de redacción de RRHHMagazine.com para su publicación en la web. ©
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