La Formación: un proceso continuo y planificado para hacer frente a la globalización de la economía en el Siglo XXI. Rogelio Navarro Domenichelli. Una de las principales herramientas para obtener resultados eficientes en la gestión de recursos humanos es precisamente la formación, sin embargo, en muchas empresas de nuestro país, la formación no es todavía percibida como un instrumento de progreso tanto para la empresa como para el individuo. Es una realidad que si se imparte correctamente, la formación genera resultados positivos para todas las partes involucradas en el funcionamiento de una empresa. Así mismo resulta evidente que para afrontar los retos que se presentan recientemente en la economía, es necesario contar con personal productivo que elabore bienes y servicios de calidad con el objetivo de que la empresa pueda competir y mantenerse en un mercado globalizado. Esto requiere que las empresas cuenten con gente preparada que ayude a resolver problemas y que no se convierta a causa de unas competencias obsoletas en un problema más de la organización. Es de vital importancia para una organización lograr la calidad de sus productos a través de sus trabajadores y trabajadoras. Para tener gente productiva es indispensable brindarles formación, si ésta se imparte de manera continua se generará en el individuo un interés hacia el conocimiento y la actualización que a lo largo de su vida ya que lo único que no perderá valor será el conocimiento acumulado. Este cúmulo de conocimientos de los trabajadores es lo que realmente puede llevar a las empresas al éxito o al fracaso, ya que, para quienes todavía lo dudan, las personas son lo más importante en una organización y son ellas precisamente las que generan el resultado de las operaciones productivas de bienes y servicios. El personal bien formado es capaz de ofrecer continuamente un valor adicional a todo lo que produce, sin embargo, en buena parte de nuestras organizaciones no se le da la importancia debida al factor humano a causa, muchas veces, de la oferta excesiva de mano de obra. El aumento de la productividad y la competitividad en la nueva economía global interactúa con la difusión de la nuevas tecnologías y con los cambios organizativos. En este sentido se vienen concibiendo las tecnologías de la información como instrumentos para manejar el activo información de la empresa, en lugar de meros instrumentos de automatización de tareas rutinarias, ya que se detecta que la organizaciones intentan sacar un provecho mejor y mayor provecho del activo recursos humanos. La expansión de las nuevas tecnologías ha sido un factor que ha puesto de manifiesto la necesidad de la formación continua en las empresas. Es preciso considerar que el cambio tecnológico implica fundamentalmente cambios organizativos y estos cambios conllevan nuevas formas de organización del trabajo o que requieren un ajuste de capacitaciones.Todas estas modificaciones tienen fuertes implicaciones en términos de exigencias de competencias debido a la alteración de las cualificaciones, así mismo requieren generar y poner en marcha nuevas formas de adhesión y motivación personal. La formación debe entenderse por tanto como un proceso continuo y planificado en base a las necesidades actuales de la empresa y orientarse hacia la acumulación de conocimientos y habilidades que ayuden al trabajador durante su trayectoria laboral y profesional, mejorando su desempeño actual y modificando sus aptitudes y actitud hacia el trabajo de tal manera que pueda asumir responsabilidades y niveles de participación cada vez mayores en la empresa. Es necesario darle un giro a esta situación debido a que el nuevo modelo económico no permite que las empresas operen con empleados y empleadas que no desarrollen su creatividad y a quienes no se les permita innovar para contribuir a mejorar su empresa. Un trabajador o trabajadora sin motivación permanecerá en la empresa mientras no consiga otro trabajo que cubra sus expectativas. Un personal formado tendrá mayor capacidad para adecuarse a las nuevas necesidades productivas y ayudará a su empresa a poder competir en un mercado cada vez más amplio y exigente. La acumulación de capital humano en la empresa se caracteriza por la existencia de deseconomías de comprensión del tiempo asociadas a la inversión en recursos humanos, es decir, el beneficio obtenido por una inversión sistemática en dichos recursos redunda en incrementos de productividad mayores que si dicha inversión es puntual, ya que los beneficios de la formación y la promoción se acumulan a lo largo del tiempo. No obstante, las empresas deben tener presente, que la creación y difusión del conocimiento son actividades intangibles que no pueden ser ni supervisados ni forzados por la empresa, sólo tienen lugar cuando los trabajadores y trabajadoras cooperan voluntariamente, de ahí la importancia de diseñar un conjunto de políticas de gestión de los recursos humanos que impliquen a éstos con los objetivos de la empresa. En este sentido las políticas de implicación del trabajador en la empresa contribuyen a aumentar la confianza entre los empleados, facilitan la predisposición a adquirir nuevos conocimientos y habilidades, nuevas competencias, e incentivan la iniciativa por parte de los trabajadores y trabajadoras.
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