Decálogo de buenos propósitos. Marta del Río. Redacción de rrhhMagazine.com El año 2002 se nos presenta como una página en blanco donde cada una de las personas que formamos parte de una empresa, tenemos el deber y derecho de escribir con personalidad propia. El nuevo año nos ofrece nuevos desafíos que nos obligarán a adoptar nuevos compromisos que, de alguna manera, serán los responsables de convertir todo aquello que eran posibilidades en REALIDADES dentro de nuestras empresas. Para ello debemos comprometernos a tener: Capacidad de adaptación En un mundo donde el cambio se ha convertido en una constante, debemos ser capaces de inventar el futuro a partir del pasado y del momento presente en que vivimos. No podemos conformarnos con lo experimentado y tampoco saltar sin tener en cuenta la cultura en que nos movemos. Capacidad de resolver problemas Serán muchas y variadas las decisiones que se deberán adoptar, sopesando en todo momento los pros y contras, intentando siempre que la decisión sea la más beneficiosa para la empresa. Hemos de comprometernos a ser personas responsables sin miedo a fracasar. Capacidad creativa El potencial humano es el factor diferenciador en las empresas del futuro. Todo el personal debe implicarse en la empresa ofreciendo nuevas ideas, nuevas estrategias..., debemos pues, fomentar la imaginación aplicada, no nos puede paralizar el miedo al ridículo, las ideas tienen que ser un bien preciado. Capacidad comunicativa La comunicación será efectiva en la medida que establezcamos mecanismos de feedback entre los distintos agentes implicados. Será conveniente poner medios palpables y tomárnoslo en serio. Tendremos que ser claros, concisos y estar abiertos al diálogo. Capacidad emotiva La empatía, la sociabilidad como elementos útiles en nuestras organizaciones. No podemos olvidar que tratamos con personas, nuestros empleados y nosotros nos movemos en un mundo emotivo, para que las personas pongan, pongamos todo de nosotros debemos crear climas laborales en los que se viva la intersubjetividad y la intrasubjetividad sin violencia. Capacidad para trabajar en equipo Toda persona es ÚNICA E IRREPETIBLE en el entramado de la organización en la que está inserta. Los puntos de vista contradictorios son el caldo de cultivo que favorece la aparición de nuevas ideas. Necesitamos aprender a relacionarnos con los diferentes y crear un espacio interactivo, donde las ideas puedan fluir a placer. Capacidad crítica Intentar analizar toda la cantidad de información a la que inevitablemente estamos sometidos. No podemos vivir pensando que las cosas no nos influyen, tenemos que ser capaces de ponernos a nosotros y a nuestras intenciones en cuestión, debemos liberarnos de los prejuicios acumulados y abrirnos a los horizontes nuevos, para poder aportar todo el valor que tenemos. Capacidad de aprender Entendiendo que el aprendizaje no es algo puntual, sino que es un proceso que dura toda la vida. No podemos ponernos por encima de nada ni de nadie, nunca es tarde para aprender algo nuevo. Capacidad de acción Para actuar de forma eficaz y competitiva debemos ver lo que pasa a nuestro alrededor, analizarlo y pasarlo a la acción. Al actuar no hemos de olvidar ninguna de las capacidades que hasta ahora hemos mencionado. Actuamos para cambiar nuestro entorno, pero no para cambiarlo sin pensar, si no para hacerlo en una dirección: crear una empresa moderna y competitiva. Sumar capacidades. Este es un buen año para comenzar a analizar que facultades nos constituyen y cuáles no, aprovechémoslo para practicar las que tenemos y construir las que nos faltan.
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