En definitiva se puede decir que disponen de competencia profesional aquellos trabajadores y trabajadoras que tienen los conocimientos, destrezas y actitudes necesarias para ejercer su propia actividad laboral, resolver problemas de forma autónoma y creativa y estar capacitado/a para colaborar en el entorno laboral y en la organización del trabajo.
Es decir para ser un profesional con futuro, no sólo se necesita saber ( competencia técnica ) y saber hacer ( competencia metodológica) , además es necesario saber estar ( competencia para la convivencia y la participación ), y saber ser ( competencia para la formación continuada a lo largo de la vida ).
Cabe destacar que, entre las capacidades especificas a alcanzar en los procesos de educación y formación profesional, cada vez se valorará más aquellas que tienen que ver con la autonomía en el puesto de trabajo, la autoformación, la capacidad de trabajo en equipo ( "saber ser", " saber estar"), la capacidad de emprender, la creatividad, etc..., que aquellas que tienen que ver sólo con el contenido teórico del trabajo("saber", " saber hacer" ).
A partir de estas consideraciones, los sistemas educativos y formativos deben avanzar hacia la formación de trabajadores y trabajadoras que respondan a las expectativas de la sociedad, la economía y las empresas. El reto para el siglo XXI será ofrecer una educación y una formación profesional que responda a las necesidades del cliente, esto es, la sociedad y el mercado de trabajo.
Es preciso que los estudiantes y centros educativos y formativos empleen formas novedosas de formación que incorporen a las nuevas herramientas de la sociedad de la información. Es preciso formar, asesorar, equipar y apoyar a los profesores para afrontar este reto, y es necesario modernizar los programas docentes. Es decir el sistema educativo de acuerdo, con el documento de la Comisión Europea "Estrategias para la creación de empleo en la sociedad de la información" (2000), debe:
mejorar el acceso a las herramientas de la sociedad de la información y aprender a utilizar las nuevas tecnologías.
proporcionar cualificaciones y apoyo a los profesionales de la docencia.
fomentar la utilización de métodos de enseñanza a distancia, redes de información, aplicaciones multimedia, y servicios electrónicos de formación.
En suma se trata de emplear las nuevas posibilidades que ofrece las nuevas tecnologías para hallar información y comunicarse, además de servirse de ellas para innovar el proceso de aprendizaje y de formación de los ciudadanos y ciudadanas. El proceso de enseñanza- aprendizaje técnico profesional debe ofrecer la posibilidad de utilizar y aplicar tecnologías desde las más simples hasta las las complejas, pero también las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, y así mismo han de cumplir una función básica en el desarrollo de una cultura de la formación permanente, capaz de proporcionar a las personas nuevas y múltiples formas de aprender adaptadas a sus necesidades educativas y formativas.