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All That Jazz: Nuevos escenarios para la selección

Itziar Ortega - 20/01/2004
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Selección de personal

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Lo confieso: me gustan los musicales. En cine, en teatro, los antiguos, los modernos, los americanos, los no americanos, los buenos y hasta los menos buenos. Entre mis favoritos está esa magnífica película autobiográfica de Bob Fosse que suelo revisitar en noches sin sueño.

Por eso tengo que agradecer a los largos y cálidos veranos el insomnio que me ha llevado a montar mi propio festival de cine musical en casa. Ayer le tocó el turno a "All that Jazz" y a pesar de haberla visto en 16 ocasiones, se me ocurrió por primera vez que era una buenísima metáfora de la empresa actual.

· El coreógrafo (interpretado por Roy Sheider): el genio, el creador, el líder indiscutible. Su estilo personalísimo de dirección lo inunda todo. Es un adicto. A su trabajo. A las drogas. Al éxito. Cuando él no está la función fracasa o se convierte en algo totalmente diferente.

· La muerte (increíble Jessica Lange): el fracaso siempre ahí, siempre amenazante. Aparece en los momentos en los que el líder se relaja, se deja llevar por la inercia y deja de luchar.

· Los productores: el comité de dirección, los accionistas, para quienes los resultados son lo primero. Su visión de la obra está constituida de cifras y porcentajes. El líder-coreógrafo deberá ser además de creador, un político, un negociador que reconoce que sin ellos no hay proyecto.

· La función: el proyecto que hay que construir. El esfuerzo que requiere ponerla en marcha es enorme. El proyecto responde a una visión que está en la mente del líder-coreógrafo. De ahí que su capacidad de transmitir esa visión al equipo sea crítica para conseguir el éxito el día del estreno.

· Los bailarines: el equipo. La pieza más importante y compleja. de todo el engranaje. Su trabajo es ser los mejores. Deben superarse continuamente, aportar un valor diferencial, puesto que siempre hay otros bailarines en el mercado dispuestos ocupar su puesto.

De hecho uno de los mejores momentos de la película es el arranque, la escena de la audición (sin desmerecer a Michael Douglas en Chorus Line). Toda la cinta es bastante dura pero la impresión de crueldad es mayor durante la escena del casting para seleccionar a los mejores bailarines.

Se les somete a todo tipo de pruebas en escenarios diferentes y las razones por las que se les va eligiendo tienen que ver más con aspectos intangibles que con su técnica. Se busca un matiz diferenciador: su forma de posicionarse respecto a sus compañeros de reparto; su empatía con el público o con el director; su capacidad de trabajo. Todos tienen talento pero sólo algunos saben sacar un valor que les hace destacar del resto de aspirantes.

No es nada nuevo que la selección es un proceso crítico en todo proyecto. La complejidad de la empresa actual hace que una entrevista y unas pruebas psicotécnicas no sean suficientes para saber cómo responderá el candidato en la realidad. Es momento de que seamos creativos también a la hora de elegir personas.

Es bien conocida la importancia del contexto para provocar un estado mental en el candidato. Cada vez más se está recurriendo a seleccionar en distintos escenarios. Un cambio en la escenografía nos dirá si la persona es flexible y capaz de adaptarse a diferentes situaciones. ¿Por qué hacer una entrevista sentado en una sala formal? Si queremos generar un sentimiento de confianza será más adecuado ir a dar un paseo por los alrededores, subir a la terraza, o tomar un café en la cafetería.

Para saber si un candidato conectará con sus compañeros provoquemos un encuentro informal, por ejemplo haciéndole esperar unos minutos en la zona de "vending", pongamos un "topo" y veamos cómo reacciona. ¿Pregunta por el funcionamiento de la máquina?, ¿utiliza el humor como herramienta para entablar una conversación?, o por el contrario ¿se queda en un rincón tomándose su café en silencio? La información que nos aportará una situación así es mucho más valiosa que una batería de 400 preguntas.

Pensando en este tipo de procesos, a una empresa de comunicación hace algún tiempo le sugerimos un espacio que llamamos "soft room" (sala blanda). Diseñado con formas suaves y contornos redondeados este espacio se caracteriza porque se usa sin zapatos, al estilo de los hogares japoneses. Apenas tiene mobiliario y en su lugar se sitúan grandes cojines sobre un suelo irregular a base de formas ondulantes. Las paredes (vinílicas o similar) se pueden utilizar como pizarras. Recuerda a un espacio de "guardería" o juego, más que a un espacio de trabajo al uso.

El hecho de quitarse los zapatos y encontrarse en un entorno en el que hay que sentarse en el suelo o en grandes almohadones predispone psicológicamente al juego. Según los expertos, el juego es fundamental en el hecho creativo, por lo que estos entornos podrían fomentar la creatividad y se pueden utilizar además como espacios para tormentas de ideas.

Háganse la siguiente pregunta: si les hicieran una entrevista en este tipo de espacio ¿cómo reaccionarían? ¿se sentirían incómodos? ¿sabrían "cambiar el chip" y se adaptarían? Seguro que de esta reflexión sacan conclusiones interesantes sobre su forma de ser y de actuar en la empresa.

Que conste que hablo por experiencia ya que he tenido la suerte de haber participado en procesos de selección de lo más originales. En una ocasión me entrevistaron en lo alto de un céntrico edificio en Madrid, mientras veíamos una puesta de sol impresionante. Creo que fue una estrategia de lo más inteligente para conseguir que bajara la guardia totalmente.

Como escenarios virtuales, lo más surrealista que recuerdo es una entrevista en un chat de internet. O el haber negociado mi futuro salario a través de mensajes SMS.

En otra ocasión me hicieron recorrer medio ciudad sólo para tomarme un café y no hablar de nada relacionado con el trabajo. Aquel día casi me enfadé pensando que aquello había sido una pérdida de tiempo.

Como buen coreógrafo y creativo, el entrevistador supo utilizar un cambio de escenario para que nos viésemos bajo una luz diferente. Hoy es mi jefe y reconozco que fue una de las mejores "entrevistas de trabajo" que me hayan hecho nunca.

A tenor de lo dicho, con permiso de Marilyn Monroe y Walter Lang, propongo que reinventemos la vieja canción "There's no business like show business" (20th Century Fox, 1954) por "All business is show business". ¿Están de acuerdo?

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