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Constelaciones organizacionales: Una Nueva Metodología para abordar los problemas del Mundo Empresarial Por: Cecilio Fernandez Regojo A veces, las Organizaciones y las Empresas se encuentran con distintos problemas: la empresa no se desarrolla adecuadamente, los clientes desaparecen, no se consiguen innovar los productos, los empleados están en permanente conflicto, la fusión de dos empresas no deja que el negocio se desarrolle, los empleados se marchan sin razón aparente, etc. ¿Dónde está el error? Un análisis racional nos puede dar pistas o indicar parte del problema, pero nunca una visión general. Las Constelaciones Sistémicas (Organizacionales) nos dan el eslabón perdido. El éxito de este método en empresas como Daimler-Chrysler, IBM o BMW contribuye a un creciente interés por esta metodología en toda Europa. Las recientes investigaciones y desarrollos en este área nos ha llevado al descubrimiento de nuevas formas de análisis de cómo las organizaciones evolucionan y se desarrollan con éxito. A través de una utilización habilidosa de las Constelaciones Organizacionales, se consiguen descubrir dinámicas ocultas que están en funcionamiento en las organizaciones y empresas. Esto se realiza de tal forma que, de una manera sencilla y directa, es reconocido por todos los que trabajan en la empresa. Problemas complejos, ya sea la estructura organizacional, el liderazgo o el reconocimiento apropiado y genuino de los empleados, pueden tener soluciones muy sencillas. Empresarios, directivos y consultores tienen cada vez más curiosidad e intriga con las soluciones encontradas, cuando se utilizan las Constelaciones Organizacionales y el pensamiento sistémico. La técnica original de una “Constelación” de un sistema consiste en que el cliente elija “personas no conocidas” para representar sus empleados, los departamentos de la empresa, los clientes, los proveedores e incluso los productos. El cliente coloca estos “representantes” en un lugar que sienta que es el adecuado y de una forma intuitiva. A continuación, esos “representantes” dicen lo que sienten, qué movimientos les gustaría hacer y si sienten que falta alguien o algo. Los representantes se mueven hasta que sientan que están en “lugar adecuado” y se consiga traer la tranquilidad a todo el sistema. En situaciones que exigen confidencialidad y privacidad es posible utilizar esta metodología sólo con la presencia del cliente y sustituyendo los representantes por objetos, figuras, cartulinas, pegatinas, etc. Las soluciones encontradas con representantes “reales” tienen más fuerza e impacto, pero este acercamiento más privado es muy interesante como diagnóstico y como inicio de un trabajo, o bien cuando las ircunstancias así lo exigen. Lo verdaderamente interesante de esta metodología es que el cliente se queda con una imagen clara de la situación actual, de la eventual solución y de los caminos que tiene que recorrer. Todo se realiza de una forma intuitiva y fluida, lo que hace que la solución quede totalmente integrada por el cliente y sea de más fácil aplicación. Cualquier persona en un puesto de responsabilidad, en la industria, comercio, servicios o gobierno, en una organización de sanidad o educacional, se puede beneficiar de esta metodología y encontrar buenas soluciones en muy poco tiempo. Qué es un Sistema
Dicho con otras palabras, un Sistema es cualquier grupo de personas que habitualmente trabaja, aprende, se divierte o se relacionan en conjunto. Incluye los propietarios de las empresas, los fundadores, directivos, gestores, empleados, departamentos, productos, mercado, clientes, etc. en empresas u organizaciones, clubes deportivos, hospitales, autonomías, gobierno, etc. El denominador común de estas organizaciones es que están compuestas por seres humanos. La dinámica sistémica surge cuando los seres humanos funcionan en un grupo. Nuestro primer Sistema Nuestro primer Sistema es un sistema familiar: desde nuestro nacimiento, empezamos a aprender cómo funcionan los sistemas. Este conocimiento es tan automático que la mayor parte de las veces no somos conscientes de ello, de la misma forma que no somos conscientes de que respiramos. Este conocimiento implícito del comportamiento sistémico es llevado por uno mismo a otros grupos durante toda nuestra vida. Instintivamente pensamos que tenemos un comportamiento adecuado en esos grupos, sin querer pensar en ello. No siempre los demás comparten nuestra forma de ver las cosas, ni nuestra visión de lo que es un “comportamiento adecuado”, por lo que podrá haber malos entendidos o enfrentamientos cuando nos integramos en un nuevo grupo. El instinto de pertenecer Uno de los instintos más fuertes de los humanos, es el de pertenecer a cualquier grupo al que estemos asociados; nos sentimos a gusto si estamos “bien encajados”, más incómodos si no lo conseguimos. Esta lealtad al grupo es lo que capacita las organizaciones para trabajar. La cultura de la empresa Cada sistema desarrolla su propio patrón de comportamiento y rutina (cómo se hacen las cosas por aquí) y esto es lo que se denomina la cultura de la organización. Las personas nuevas, que entran en el sistema, toman conciencia de ello de una forma inconsciente y siempre hay miembros del grupo que les recuerdan ese comportamiento confiando que sea seguido y adoptado. Por ejemplo, supongamos que el horario normal de trabajo de una empresa es de 9:30 h. a 18:00 h. Pero si todos los empleados se acostumbran a salir a las 19:00 h., aquellos que se marchen a su hora, podrán ser tildados de empleados “part-time” y dejados “de parte”. La conciencia El ser humano tiene un “monitor interno”, que llamamos conciencia, que nos está siempre alertando y diciendo si estamos actuando correctamente en relación al grupo al que pertenecemos. La conciencia es una manifestación de nuestro instinto de pertenencia. Así, si fuéramos contra la cultura del sistema, nos sentiríamos incómodos (o sea, culpables) – por ejemplo, si me voy a casa “pronto” (ejemplo anterior) –. Sin embargo, a medida que seguimos la cultura de la empresa, nos sentimos más relajados (esto es, inocentes) y como en “casa”. Pertenecemos a muchos sistemas Todos pertenecemos a muchos sistemas. Es normal experimentar tensiones que son provocadas cuando las necesidades de un sistema son incompatibles con las necesidades de otro. Por ejemplo, supongamos que el mismo día quiero ir a la fiesta de Navidad de mi empresa e ir a ver a mis hijos jugar al fútbol en el colegio. Es imposible estar en los dos sitios a la vez, por lo cual me sentiré culpable o incómodo en relación al sistema que “decepciono”. Las empresas incluyen muchos sistemas Una empresa o una organización, en su todo, representa un sistema. Pero están los departamentos, secciones y otras estructuras que también representan sistemas autónomos por sí mismos; pero que, por otro lado, son subsistemas que pertenecen a un todo. Por ejemplo, si pertenezco a una empresa ABC y hablo con personas ajenas a la empresa, expreso mi orgullo por trabajar en esa empresa; pero si hubiera un partido de fútbol entre los departamentos de la empresa, tomaría partido por mi departamento. Aunque la Dirección de la empresa intente promocionar una cultura compartida por toda la organización, ocurre, a veces, que la cultura de los departamentos es más fuerte. Esto origina tensiones muy frecuentes y pueden ser muy difíciles de superar. Los temas sistémicos Como pertenecemos a varios y diferentes sistemas, malentendidos y conflictos entre las diversas culturas pueden surgir muy fácilmente. En muchos casos, esos conflictos son relativamente pequeños y se resuelven instintivamente dentro del sistema (una especie de proceso continuo de auto-cura o auto-nivelación). Pero, en otras ocasiones, esto no ocurre y, entonces, es necesario intervenir. Los Principios Sistémicos Además de los equívocos y conflictos causados por las distintas necesidades incompatibles de los diversos sistemas, también surgen otras cuestiones cuando los Principios Sistémicos no son seguidos. Los Principios Sistémicos son: • El respeto es el principio más importante (lo que es, debe ser permitido ser) • En el sistema todos tienen el derecho a su lugar (pertenencia). • Tiene que haber un equilibrio de dar y recibir: entre los individuos; entre los individuos y el sistema y entre las diferentes partes del sistema. • El sistema exige que ciertas prioridades y órdenes de precedencia deban ser observadas. Esto incluye la antigüedad, especialización, cualificación, jerarquía funcional, etc. Es importante indicar que estos Principios Sistémicos no son “leyes” ni “reglas” ya que los sistemas pueden seguir funcionando aún ignorando estos principios (son como principios de ingeniería: la máquina funciona, pero si no seguimos las instrucciones de puesta en marcha, podríamos poner en riesgo su funcionamiento). Cuando se tienen en cuenta los Principios Sistémicos, la organización funciona de una forma más suave, con más armonía y confortable –parece que existe una especie de sensación de relajación y que todo va a su lugar sin agobios–. ¿Por qué necesito el Systemic Consulting? Sería normal pensar que, como los seres humanos son seres sistémicos, todos saben automáticamente cómo actuar en los sistemas y como interactuar con lo que nos rodea. Pero, ¿será que lo hacemos? Consideremos las siguientes situaciones: • Todos pertenecemos a muchos sistemas diferentes, por lo que existe una posibilidad de conflicto entre los sistemas; pero ¿cómo puedo comprobar que eso sucede? • Cuando se deja de lado los Principios Sistémicos, la organización reacciona de una forma inconsciente y poderosa; ¿cómo sabemos cual de los principios ha sido dejado de lado y cómo podremos corregirlo? • Las personas también traen sus sistemas familiares al trabajo; pero ¿cómo se consigue descubrir si determinados asuntos, originados en el sistema familiar, afectan al sistema de la organización? Estas preguntas pueden ser imposibles de responder a menos que se sepa dónde y cómo mirar. Además de saber para donde mirar, es necesario un método que muestre lo que está ocurriendo, pues toda la información sobre las cuestiones sistémicas está guardada a nivel del subconsciente de la organización. Nadie puede decir: “Las cosas no van bien porque un Principio Sistémico no fue seguido”. El método que se utiliza para traer esta información a la luz es el método de las Constelaciones. ¿Qué es una Constelación? A través de una Constelación se monta el sistema de la empresa u organización para que se consiga mostrar toda la información sobre las cuestiones sistémicas. Utilizando esta información, se puede aconsejar al cliente sobre eventuales soluciones que puedan restaurar el equilibrio y la armonía del sistema. Este método es rápido y se procesa en distintas fases, desde el diagnóstico hasta la resolución. No es necesario suministrar información detallada sobre la organización, por lo que la confidencialidad está garantizada. ¿Quién puede utilizar la Consultoría Sistémica? La utilización de esta metodología se aplica a directivos y otros responsables con el fin de descubrir los problemas y la resolución de los mismos en la organización. Esto se podrá realizar para toda la empresa, para un tema específico e incluso como “coaching” antes de una reunión importante donde se prevean serios cambios. La mayor parte del trabajo sistémico se realiza con directivos y responsables de las organizaciones o departamentos donde el descubrimiento de las Dinámicas Ocultas de los sistemas es fundamental para el éxito de la empresa u organización. También se utiliza mucho para que los individuos reconozcan su posición en la empresa, dinámicas para un eventual cambio, etc. (ver detalles en la sección Aplicaciones). ![]() |
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