Vivimos desde hace un tiempo en un clima de desconfianza hacia los demás. Muchas veces pensamos que las intenciones de los que se acercan a nosotros no son buenas. Incluso a veces las personas más cercanas o que nos rodean frecuentemente también están en grado de sospecha por nuestra parte.
El trabajo en equipo es un pilar fundamental del progreso social y del desarrollo personal. Ha demostrado su utilidad y validez tanto en el ámbito académico, a través del aprendizaje participativo y cooperativo, como en el ámbito laboral, inmerso en una creciente complejidad que hace que resulte cada vez más necesario aunar esfuerzos. El ser humano es un ser social que necesita del contacto con los demás, y éste, a su vez, está en el origen de su desarrollo como individuo. El aislamiento es, de hecho, uno de los peores castigos a los que puede ser sometido el ser humano.
Creo que todos los profesionales de Recursos Humanos han oído alguna vez esta expresión de “ Sándwich feedback” cuando vas a sentarte frente a un trabajador al que tienes que comunicarle que lo que esta haciendo no está tan bien como él cree y que debe mejorar; comenzamos con una acción positiva, algo en el que es esta persona es buena, seguimos con el pero…y comunicamos que es lo que no es del todo satisfactorio en su trabajo y acabamos con un acuerdo de lo que a partir de ahora va a hacer para que las cosas mejoren y realice sus tareas tal y como deben ser hechas.
Estando en una de mis disertaciones sobre la importancia de dejar atrás la idea de fidelizar al cliente a una marca, producto o servicio, ya que siempre he pensado que los clientes son fieles mientras tengan acceso a eso que les satisfaga y que se cambiarán, así de rápido, cuando dejan de sentirse satisfechos, cuando encuentran un sustituto o bien cuando sea lo que sea que consuman o usen escasea. Esta idea la planteaba orientada a la forma no sólo en que las empresas realizan el mercadeo puertas afuera, sino también a ese marketing interno que la mayoría de las organizaciones realiza pero que no miden con la misma rigurosidad con que lo hacen con el primero.