El año 2012 no se puede convertir en una prorroga del 2011, por lo que si queremos superar la situación actual debemos llevar a cabo acciones contundentes. Hasta el año 2010, las empresas optaron por llevar a cabo modelos de contención y redimensionamiento de sus costes, lo que supuso medidas drásticas como despidos y análisis en profundidad de gastos superfluos y otros no tan superfluos, que han ocasionado en muchos casos una pérdida sustancial de calidad debido a la reducciones aplicadas.