La situación de incertidumbre que viven todas las empresas y su entorno social laboral, exige una toma de posición hacia el futuro, algo más que un proyecto al uso, algo más que palabras balsámicas por parte de algunos agentes sociales. Exige tomar una posición, que sea a su vez, una forma de lanzamiento y de confianza de nuestras capacidades y objetivos de acuerdo al nuevo marco laboral. Un programa que no sea planificar o mejorar la calidad profesional para el día de hoy o de mañana, sino que sea una sólida base de preparación, adecuación y lanzamiento hacia el futuro.